¿Cuáles son los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares?
Los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares incluyen la hipertensión arterial, el colesterol alto, la diabetes, el tabaquismo, el sobrepeso u obesidad, el sedentarismo y una alimentación poco saludable. También pueden aumentar el riesgo el consumo excesivo de alcohol, el estrés sostenido y dormir mal.
También hay factores como la edad, el sexo y los antecedentes familiares de enfermedades del corazón; conocerlos permite tomar medidas preventivas y dar seguimiento médico, especialmente si se combinan con otros factores de riesgo.
Identificar estos factores es fundamental, ya que varios de ellos pueden prevenirse, controlarse o tratarse antes de que afecten la salud del corazón.
De acuerdo con la Secretaría de Salud, hasta el 80% de las muertes por enfermedades cardiovasculares son prevenibles cuando los factores de riesgo se detectan y controlan a tiempo. A continuación, revisamos cuáles son y qué acciones pueden ayudar a reducir su impacto.
| Tipo de factor | Factores principales | ¿Se pueden modificar? | ¿Qué se puede hacer? |
| No modificables | Edad | No | Realizar revisiones médicas periódicas, especialmente conforme aumenta la edad |
| No modificables | Sexo | No | Conocer el riesgo personal y mantener controles preventivos |
| No modificables | Antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular | No | Informar al médico sobre los antecedentes familiares y vigilar otros factores de riesgo |
| Modificables | Hipertensión arterial | Sí | Medir la presión con regularidad, seguir el tratamiento indicado y reducir el consumo de sal |
| Modificables | Colesterol elevado | Sí | Mantener una alimentación equilibrada, hacer actividad física y seguir las indicaciones médicas |
| Modificables | Diabetes | Sí | Controlar los niveles de glucosa, cuidar la alimentación y llevar el tratamiento recomendado |
| Modificables | Tabaquismo | Sí | Dejar de fumar y evitar la exposición al humo de tabaco |
| Modificables | Sobrepeso u obesidad | Sí | Adoptar hábitos de alimentación saludables y aumentar la actividad física de forma gradual |
| Modificables | Sedentarismo | Sí | Incorporar actividad física regular de acuerdo con la condición y recomendación médica |
| Modificables | Alimentación poco saludable | Sí | Priorizar frutas, verduras, cereales integrales, leguminosas y alimentos bajos en sal, azúcares y grasas saturadas |
Puntos Clave:
- Hasta el 80% de las muertes por enfermedades cardiovasculares pueden prevenirse al identificar y controlar oportunamente factores de riesgo modificables
- Hipertensión, colesterol alto y diabetes suelen no presentar síntomas visibles en etapas tempranas, por lo que solo revisiones periódicas permiten detectarlos.
- Fumar aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, como infarto y accidente cerebrovascular.
- El sobrepeso u obesidad, el sedentarismo y una alimentación poco saludable también pueden afectar la salud cardiovascular.
- La edad, el sexo y los antecedentes familiares son factores de riesgo no modificables. En las mujeres, el riesgo cardiovascular puede aumentar después de la menopausia.
En General de Salud sabemos que entender los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares es el primer paso para proteger tu corazón antes de que aparezca un problema.
A continuación, explicamos cómo influye cada factor en el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y qué medidas pueden ayudar a controlarlo. Comenzamos con la hipertensión arterial.
Hipertensión arterial: un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares
La hipertensión arterial ocurre cuando la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias se mantiene elevada. Con el tiempo, esta presión puede dañar los vasos sanguíneos y exigir un mayor esfuerzo al corazón para bombear sangre, lo que incrementa el riesgo de infarto, insuficiencia cardiaca, accidente cerebrovascular y enfermedad renal.
De acuerdo con resultados de la Ensanut 2022, 29.4% de las personas adultas en México tenía hipertensión arterial bajo el criterio JNC-8; además, 43.9% de quienes la presentaban desconocía su diagnóstico. Esto ocurre porque la hipertensión suele no causar síntomas evidentes, especialmente en sus primeras etapas. Por ello, medir la presión arterial de forma periódica es esencial para detectarla y tratarla oportunamente.
Controlar la presión arterial ayuda a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Las medidas recomendadas incluyen disminuir el consumo de sal, mantener un peso saludable, realizar actividad física de forma regular, limitar el consumo de alcohol y seguir el tratamiento indicado por un profesional de la salud.
Si el médico prescribe medicamentos para la hipertensión, no deben suspenderse ni modificarse por cuenta propia, incluso cuando las cifras de presión arterial se estabilice. La hipertensión es una condición que requiere seguimiento y control continuo.
Colesterol alto: un factor que afecta la salud cardiovascular
El colesterol alto favorece la acumulación de grasa en las paredes de las arterias. Con el tiempo, esta acumulación forma placas que reducen el paso de la sangre y aumentan el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular. Si una placa se rompe, puede formarse un coágulo que bloquee una arteria.
Este factor de riesgo suele no presentar síntomas, por lo que un análisis de sangre o perfil lipídico es la forma de conocer los niveles de colesterol y triglicéridos. Este estudio permite detectar alteraciones a tiempo y evaluar su impacto en la salud cardiovascular.
El colesterol LDL, conocido como “colesterol malo”, favorece la formación de placas cuando se encuentra elevado. El HDL, o “colesterol bueno”, ayuda a transportar parte del colesterol al hígado para eliminarlo. Para valorar el riesgo cardiovascular, es importante revisar el perfil lipídico completo y no solo el colesterol total.
Diabetes: cómo afecta la salud cardiovascular
La diabetes es un factor de riesgo cardiovascular porque los niveles elevados de glucosa en la sangre pueden dañar los vasos sanguíneos y los nervios que ayudan a controlar el corazón. Con el tiempo, este daño favorece la acumulación de placas en las arterias y aumenta el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardiaca.
El riesgo es mayor cuando la diabetes se combina con hipertensión arterial, colesterol alto, sobrepeso u obesidad y tabaquismo. Por eso, el control de la glucosa debe acompañarse de una alimentación equilibrada, actividad física regular y el tratamiento indicado por un profesional de la salud.
La diabetes tipo 2 puede desarrollarse sin síntomas claros durante años. Un chequeo médico y las pruebas de glucosa recomendadas por el profesional de la salud permiten detectarla oportunamente y tomar medidas para proteger la salud cardiovascular.
Sobrepeso y obesidad: factores que afectan al corazón y las arterias
El sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares porque se asocian con presión arterial alta, colesterol y triglicéridos elevados, diabetes tipo 2 e inflamación persistente. Cuando estos factores se presentan al mismo tiempo, pueden afectar el funcionamiento del corazón y los vasos sanguíneos, y elevar la probabilidad de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular.
De acuerdo con la Secretaría de Salud, la Ensanut Continua 2023 estimó que 37.3% de la población adulta en México tiene sobrepeso y 38.9% vive con obesidad. Estas cifras resaltan la importancia de prevenir, detectar y atender el exceso de peso como parte del cuidado de la salud cardiovascular.
Más allá de alcanzar un “peso ideal”, es importante valorar la composición corporal y la acumulación de grasa abdominal o visceral. Incluso con un índice de masa corporal dentro de rangos considerados normales, una circunferencia abdominal elevada o un exceso de grasa visceral puede asociarse con mayor riesgo para la salud.
Una alimentación equilibrada, actividad física regular y seguimiento médico cuando sea necesario pueden ayudar a reducir este riesgo de forma gradual y sostenible. El objetivo no es recurrir a dietas extremas, sino construir hábitos que puedan mantenerse a largo plazo y beneficien tanto el peso como la salud del corazón.
Fumar: un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares
Fumar daña los vasos sanguíneos, disminuye la cantidad de oxígeno disponible en la sangre y favorece la formación de coágulos. Por ello, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, como infarto y accidente cerebrovascular. Las personas que fuman tienen entre dos y cuatro veces más probabilidad de desarrollar enfermedad coronaria o sufrir un evento cerebrovascular que quienes no fuman.
Dejar de fumar comienza a beneficiar al sistema cardiovascular desde las primeras horas. Después de un año sin fumar, el riesgo de enfermedad coronaria puede reducirse aproximadamente a la mitad frente al de una persona que continúa fumando; con el paso del tiempo, el beneficio sigue aumentando.
El humo de segunda mano también representa un riesgo para la salud cardiovascular. Las personas que no fuman, pero están expuestas de forma habitual al humo de tabaco, pueden aumentar entre 25% y 30% su riesgo de enfermedad coronaria. Evitar fumar y proteger los espacios libres de humo beneficia tanto a quien deja el cigarro como a las personas que le rodean.
Falta de actividad física: un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares
La falta de actividad física y pasar muchas horas sentado se relacionan con un mayor riesgo de sobrepeso u obesidad, hipertensión arterial, colesterol elevado y diabetes tipo 2. Estos factores pueden presentarse al mismo tiempo y aumentar la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
Realizar actividad física de forma regular ayuda a proteger la salud del corazón. Como referencia, se recomienda acumular al menos 150 minutos por semana de actividad aeróbica moderada, como caminar a paso rápido o andar en bicicleta, o 75 minutos de actividad intensa, idealmente distribuidos a lo largo de la semana. También es recomendable incluir ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana.
No es necesario comenzar con entrenamientos exigentes. Si llevas tiempo sin hacer ejercicio, puedes aumentar el movimiento de manera gradual: caminar trayectos cortos, subir escaleras, levantarte con frecuencia durante la jornada o dedicar algunos minutos a moverte entre actividades.
¿Cómo influye el sexo biológico en tu riesgo de enfermedad cardiovascular?
El sexo biológico influye en el momento en que aparece el riesgo cardiovascular más que en si este existe o no. Los hombres suelen presentar riesgo cardiovascular a edades más jóvenes, mientras que en las mujeres este riesgo se incrementa notablemente después de la menopausia, cuando disminuye la protección natural que ofrecían las hormonas.
Esto no significa que las mujeres estén exentas de riesgo antes de esa etapa, sino que ciertos factores, como los antecedentes de preeclampsia durante el embarazo, pueden anticipar un mayor riesgo cardiovascular en etapas posteriores de la vida. Por eso, conocer tu propio historial de salud, y no solo generalidades, es clave para entender tu riesgo particular.
Además, los síntomas de un infarto pueden manifestarse de forma distinta según el sexo biológico: mientras que los hombres suelen presentar el clásico dolor de pecho, las mujeres a veces experimentan síntomas menos evidentes, como fatiga extrema, náusea o dolor en la mandíbula o la espalda, lo que en ocasiones retrasa el diagnóstico. Conocer estas diferencias puede salvar vidas al acudir a tiempo a recibir atención médica.
Antecedentes familiares: un factor de riesgo cardiovascular no modificable
Los antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares pueden aumentar el riesgo de desarrollar problemas del corazón o de los vasos sanguíneos. Esto puede estar relacionado con factores genéticos, pero también con condiciones y hábitos que suelen compartirse dentro de una familia, como colesterol alto, hipertensión arterial, diabetes o tabaquismo.
Tener antecedentes familiares no significa que necesariamente desarrollarás una enfermedad cardiovascular. Sin embargo, conocerlos permite identificar el riesgo con mayor anticipación y tomar medidas preventivas, como controlar la presión arterial, el colesterol y la glucosa, mantener actividad física y evitar fumar.
Es especialmente importante informar al médico si un familiar de primer grado, padre, madre, hermano o hermana, tuvo un infarto, accidente cerebrovascular u otra enfermedad cardiovascular a edad temprana: antes de los 55 años en hombres o antes de los 65 años en mujeres. Este antecedente puede ayudar a definir un seguimiento más personalizado.

¿Cómo aumenta el envejecimiento tu riesgo de enfermedades cardiovasculares?
Con el paso de los años, las arterias pierden elasticidad de forma natural y el corazón trabaja con menos eficiencia que en etapas más jóvenes. A esto se suma que otros factores de riesgo, como la hipertensión o el colesterol alto, tienden a acumularse y agravarse con el tiempo si no se atienden a lo largo de la vida.
Esto no significa que envejecer implique resignarse a una mala salud cardiovascular. Mantener hábitos saludables durante toda la vida, y no solo cuando aparecen los primeros síntomas de enfermedades cardiovasculares, es lo que realmente marca la diferencia en cómo enfrentas esta etapa.
De hecho, nunca es “demasiado tarde” para empezar a cuidar tu corazón. Incluso adoptar hábitos saludables después de los 60 o 70 años sigue teniendo beneficios medibles sobre la presión arterial, el colesterol y la capacidad general del corazón, aunque el punto de partida haya sido distinto al de alguien más joven.
Otros Factores que Pueden Incrementar tu Riesgo Cardiovascular
Además de los factores más conocidos, existen otros elementos que también influyen en tu salud cardiovascular, aunque no siempre reciben la misma atención.
El impacto del estrés en tu corazón
El estrés crónico eleva la presión arterial, favorece hábitos poco saludables, como comer en exceso o fumar, y se ha relacionado con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares. Aprender a manejarlo, ya sea a través de ejercicio, técnicas de relajación o apoyo profesional, protege tanto tu bienestar emocional como tu corazón.
No todo el estrés es igual de dañino: el estrés puntual y manejable forma parte de la vida cotidiana, pero cuando se vuelve constante y no encuentra ninguna válvula de escape, es cuando empieza a pasar factura a tu salud cardiovascular. Identificar tus propias fuentes de estrés crónico es el primer paso para empezar a manejarlas.
Las hormonas sexuales influyen en tu riesgo de enfermedad cardiovascular
Los estrógenos ofrecen cierta protección natural al sistema cardiovascular durante la etapa reproductiva de las mujeres, lo que explica en parte por qué su riesgo aumenta después de la menopausia. En los hombres, los niveles de testosterona también se han relacionado con el metabolismo del colesterol y la distribución de grasa corporal, ambos factores que impactan la salud del corazón.
Anticonceptivos Orales y Salud Cardiovascular
El uso de anticonceptivos hormonales puede incrementar ligeramente el riesgo cardiovascular en algunas mujeres, especialmente cuando se combina con tabaquismo, hipertensión no controlada o antecedentes de trombosis. Esto no significa que deban evitarse por completo, sino que su elección debe hacerse junto con un médico que evalúe tu historial de salud particular.
Por Qué el Alcohol Es un Factor de Riesgo Cardiovascular
El consumo excesivo de alcohol eleva la presión arterial, contribuye al aumento de peso y puede debilitar el músculo cardíaco con el tiempo. Aunque durante años se habló de un supuesto beneficio del consumo moderado, la evidencia actual es cada vez más clara: entre menos alcohol se consuma, menor es el riesgo cardiovascular asociado.
Si decides consumir alcohol, hacerlo con moderación y evitar los episodios de consumo excesivo, conocidos como “atracones”, reduce buena parte del riesgo asociado. Como con el resto de los factores modificables, la clave está en la constancia de los buenos hábitos, más que en decisiones aisladas de vez en cuando.
¿Cómo puede General de Salud apoyar tu bienestar?
General de Salud es una Institución de Seguros Autorizada para Operar el Ramo de Salud (ISAORS), regulada por la Secretaría de Salud, con más de 15 años de experiencia protegiendo la salud de nuestros asegurados. Si quieres conocer más sobre quiénes somos, puedes revisar nuestra historia completa.
Contar con un seguro de gastos médicos mayores te da la tranquilidad de acudir a revisiones periódicas y detectar a tiempo cualquiera de estos factores de riesgo, en lugar de esperar a que se conviertan en una urgencia. Llama al 800 727 2583 y un asesor de General de Salud te explicará, sin compromiso, qué plan se ajusta mejor a ti y a tu corazón.
Aviso Legal
Este artículo tiene fines informativos y de divulgación general sobre los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. No sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la salud. Si presentas síntomas de enfermedades cardiovasculares o tienes dudas sobre tu riesgo particular, acude siempre con un médico. General de Salud no se hace responsable por el uso que se dé a la información contenida en este contenido con fines distintos a los aquí señalados.